amor mas allá de la muerte
Cae la lluvia suave y silenciosa sobre su cuerpo reposado sobre la hierba e intento pensar, ¿por qué se sentirá tan desdichado ese pobre corazón?, ¿Por qué lloraría su alma de esa forma tan desgarrada? ¿Por qué bajo la lluvia y el leve frescor de primavera el no se inmutaba?
Decido acercarme para consolar a ese pobre joven, pero al contemplar por un instante tanta belleza, me di cuenta de que el muchacho tenía la mirada perdida, <<Pobrecillo>>- pensé.
En ese instante me invadió un escalofrío, que me dejó paralizada, al comprender que esos maravillosos ojos verdes miraban eternamente una rosa ya marchita, que sostenía en la mano izquierda. En la derecha podía observar un sobre cerrado de color carmesí; no tardé en comprender que ese tono rojizo, lo había obtenido al absorber parte de la sangre que resbalaba por la muñeca del joven (se había cortado las venas).
Necesite algo de tiempo para obtener el valor suficiente para asimilarlo, ¿Cómo podría haber hecho algo así?
Sin importarme que la lluvia calase mi ropa y mis huesos, me tumbé en su regazo y lloré. Cuando conseguí calmarme un poco, cogí la carta y con mano temblorosa, calada por la lluvia y aún con lagrimas en los ojos, leí en el sobre una clara caligrafía: “para ti mi vida”- sonreí tristemente, ¿Para quién iría dedicado? Abrí la carta.
“Hola mi amor, sé que por tus mejillas resbalan gotas saladas, no llores, pues no me quito la vida, hace tiempo que no tengo corazón, tu me lo robaste.
Quiero que sepas que siempre te he querido y siempre lo haré.
Nunca me llegaste a conocer, para ti, yo no existía, era una sombra, era invisible. Tal vez, eso haya cambiado, sin embargo, aunque tu no me conozcas, yo, te conozco bastante bien Bea…-¿Bea?, ¿iba dedicado a mi? Un nudo se agarró a la boca de mí estomago impidiéndome respirar, seguí leyendo:
“..Siempre te observaba en el parque cuando paseabas con tus amigas, se te veía contenta. No entiendo como, aunque no me conozcas se te caen esas gotas saladas…
Por favor amor, coge esta rosa, pues en ella reside mi alma…”- Supuse que se trataba de la rosa que llevaba en la mano, asi que, se la quité-…Esta es la razón, por la cuál te encuentras hoy mi cuerpo ensangrentado e inerte, eres la persona que más amo, y el no tenerte me llevó hasta la muerte. Te amo. Solo quería que supieras que te esperaré, ¿por qué… tu, ya me amas, verdad?-<<Si>>- Pensé.
Leí una y otra vez cada una de estas palabras mientras regresaba a casa, al final me dio la impresión de que podría relatarla sin mirar… caminaba al ritmo de los puntos y las comas, con la carta en una mano, la rosa en la otra mientras que las lagrimas y la lluvia resbalaban por mi pálida cara. Cuando llegué a mi casa, fui directamente a mi cuarto, me tumbé en la cama, me dormí, y soñé con él.
Al despertarme solo recordaba una cosa, su nombre: Eric.
El muchacho me había revelado su nombre con una sonrisa dibujada en la cara.
Me estaba esperando.
No me lo pensé dos veces. Me fui a la cocina, derramando lágrimas y con unos ojos rojos abiertos como platos y con la mirada perdida… (Menos mal que mis padres no estaban, sino, hubiese sido muy fácil conseguir lo que me proponía. Nadie me vio, estaba sola…)
Escribí una carta, y la pegué en la puerta de la entrada de la cocina.
En la carta, solo pude poner un pequeño texto con una nerviosa caligrafía:
“Mama, papa, lo siento.
Por favor, no entréis en la cocina, he… he abierto el gas, Solo quería pediros un último favor, no lloréis, y no sufráis, es mi decisión.
POR FAVOR!!!!
Mama, ¡oh!, mama, le quiero, le quiero como no he querido a nadie.
Papa, cuida de ella.
Bueno, me está esperando, tengo que acudir a su llamada.
Disfrutad de la vida por mi.
Os quiere Bea.”
Abrí el gas y me quedé dormida eternamente sobre la mesa.
Lo siguiente que recuerdo es verle a él, con su sonrisa y sus ojos con vida, esta imagen, me pareció mas real que la del parque, ahora ya muy lejana. De sus magníficos labios claros, solo salió una frase: “ por amor se hacen grandes locuras”
Depositó sus labios y los noté ardientes sobre los mios, le separé con dulzura, para contemplar tanta belleza y por primera vez de mis labios salió una frase coherente: “Eric, te quiero” a lo que él me contestó: “Bea, yo siempre te he querido”.
Luego de la mano, y juntos, eternamente juntos, me enseñó nuestro nuevo y fantástico hogar.


el-cofre-de-la-esperanza dijo
URGENTE
Debido a que el Autor de la Guerra de los Abrazos
no ha dado novedades respecto al resultado de la misma,
se acaba de decretar una NUEVA GUERRA
la "GUERRA DE LOS TE QUIERO"
piensa que esta puede ser la última vez
que le puedas decir a tus Amigos
cuanto los querés!
Así que...vé...corre y diles:
te quiero!
te quiero!
te quiero!
te quiero!
te quiero!
te quiero!
te quiero!
Pasa este mensaje a todos tus Amigos!
Vas a ver todos los Amigos que te quieren a Tí también!
Que tengas un Hermoso Día Amig@!!!
Y no olvides todo lo que te quiero!!!
1 Junio 2008 | 07:05 PM